Hoy 19 de agosto, Roberto Sánchez, conocido por todos como Sandro, cumpliría 81 años. Nació en Buenos Aires el 19 de agosto de 1945 y murió el 4 de enero de 2010, a los 64 años. Hoy, a más de 16 años de su fallecimiento, su nombre continúa siendo parte de la cultura popular argentina.

Quizás no todos escuchemos sus canciones, pero es difícil pensar en la música popular argentina sin encontrarnos, en algún momento, con Sandro. “Rosa, Rosa”, “Porque yo te amo”, “Penumbras”, “Tengo” y “Dame el fuego de tu amor” son apenas algunos de los títulos que atravesaron generaciones.
Roberto Sánchez comenzó su camino artístico desde muy joven y tuvo, en sus primeros años, una fuerte influencia del rock and roll y de Elvis Presley. Con el tiempo se convirtió en uno de los grandes referentes de la canción romántica en español, pero nunca dejó completamente atrás aquel vínculo con el rock que había marcado sus comienzos. Fue también actor, protagonizó numerosas películas y llegó a convertirse en el primer artista latinoamericano en presentarse en el Madison Square Garden de Nueva York.
Pero la historia de Sandro también tuvo una cara mucho menos luminosa.
Durante décadas fue un fumador empedernido. Su consumo llegó a ser de varias decenas de cigarrillos por día y, a fines de los años 90, fue diagnosticado con enfisema pulmonar, una enfermedad que terminó condicionando profundamente su vida. Él mismo reconoció públicamente la relación entre el tabaquismo y el deterioro de su salud.
En sus últimos años, cuando ya necesitaba oxígeno para poder respirar y esperaba un trasplante, Sandro dejó de lado cualquier intento de romantizar aquel hábito. Habló públicamente de las consecuencias que había sufrido y reconoció que el tabaquismo había sido determinante en su enfermedad. Llegó a contar que durante años había fumado sin sentir que aquello afectara su voz y que esa falsa sensación de estar a salvo lo había llevado a continuar.
Su historia terminó mostrando de una manera brutal algo que muchas campañas de prevención intentan explicar: el daño del cigarrillo puede construirse durante años, incluso cuando el cuerpo todavía parece tolerarlo.
En 2009, después de meses de internación y mientras esperaba un donante, recibió un trasplante cardiopulmonar como última alternativa frente al grave deterioro de su salud. El 20 de noviembre de aquel año fue sometido al trasplante en Mendoza. Sin embargo, las complicaciones posteriores terminaron provocando su muerte el 4 de enero de 2010.
Tenía 64 años, hoy 19 de agosto de 2026, Sandro cumpliría 81.
Y mientras sus canciones siguen sonando, quizás su historia pueda recordarse también desde otro lugar: no solamente desde el escenario, los discos, las películas o aquellas multitudes que seguían al “Gitano”, sino desde la advertencia que dejó cuando ya conocía en primera persona las consecuencias de fumar.
La de Sandro también fue esa: la de un hombre que durante buena parte de su vida convivió con el cigarrillo y que, cuando la enfermedad finalmente llegó, habló de sus consecuencias con una crudeza que todavía vale la pena escuchar.
A 81 años de su nacimiento, y 16 años después de su muerte, Sandro sigue formando parte de la memoria argentina. No necesariamente porque todos seamos sus seguidores, sino porque algunas figuras consiguen algo más difícil: convertirse en parte de una historia que todos reconocemos.