Monóxido de carbono: el peligro silencioso que vuelve con los primeros fríos y requiere prevención

Con la llegada de los días más fríos y el aumento en el uso de calefactores y caloramas dentro de los hogares, vuelve a ponerse sobre la mesa una problemática que cada año preocupa a las autoridades sanitarias: las intoxicaciones por monóxido de carbono.

Aunque muchas veces pasa desapercibido, este gas puede ser mortal. Se lo conoce como “el asesino silencioso” porque no tiene olor, color ni sabor, y puede acumularse dentro de una vivienda sin que las personas lo noten. En ciudades patagónicas como Rawson, donde las bajas temperaturas comienzan a sentirse con fuerza durante el otoño, la prevención vuelve a ser fundamental.

Con el correr de los años, las campañas de concientización ayudaron a que muchas familias incorporen hábitos más seguros dentro del hogar. Sin embargo, especialistas insisten en que el mantenimiento de los artefactos a gas sigue siendo clave para evitar accidentes que pueden terminar en tragedia.

Uno de los principales puntos a tener en cuenta es el color de la llama de estufas, calefactores y calefones. La llama debe ser siempre azul. Si aparece amarilla, naranja o rojiza, puede ser una señal de mala combustión y de posible generación de monóxido de carbono.

Monóxido de carbono: el peligro silencioso que vuelve con los primeros fríos y requiere prevención

También se recomienda realizar controles periódicos con gasistas matriculados, especialmente antes de intensificar el uso de los sistemas de calefacción. Muchas veces, la falta de limpieza, conductos tapados o artefactos deteriorados terminan generando situaciones de riesgo dentro de la vivienda.

Otro aspecto importante es la ventilación. Aunque el frío invite a mantener puertas y ventanas cerradas, los especialistas remarcan que siempre debe existir circulación de aire en los ambientes. Las rejillas de ventilación no deben taparse y tampoco se recomienda utilizar hornallas u hornos para calefaccionar.

Los síntomas de intoxicación pueden confundirse fácilmente con un malestar común: dolor de cabeza, mareos, sueño, náuseas, cansancio o confusión. Ante cualquiera de estas señales, se aconseja apagar los artefactos, ventilar inmediatamente el lugar y acudir a un centro de salud.

En Chubut, donde el frío forma parte de gran parte del año, la prevención continúa siendo la herramienta más importante. Revisar los artefactos, prestar atención a las señales y mantener hábitos seguros dentro del hogar puede evitar situaciones graves y proteger a toda la familia.