Escuela 20 de Rawson: el deterioro edilicio vuelve a poner en el centro la seguridad de los chicos

Familias reclaman que se suspendan las clases presenciales ante filtraciones, desprendimientos y otros riesgos edilicios. Mientras avanzan las reparaciones anunciadas por el Gobierno provincial, la comunidad educativa pide respuestas que garanticen condiciones seguras.

Escuela 20 de Rawson: el deterioro edilicio vuelve a poner en el centro la seguridad de los chicos

La situación edilicia de la Escuela N.º 20 de Rawson volvió a preocupar a las familias, que reclaman medidas urgentes ante el deterioro de distintos sectores. La caída de partes del techo, las filtraciones y los problemas en aulas, baños y espacios comunes reabrieron el debate sobre las condiciones en las que estudian los chicos.

Según denunciaron familiares en declaraciones difundidas por medios locales, los estudiantes debieron cambiar de aula porque se desprendían partes del techo. También se señalaron problemas de mampostería y filtraciones en espacios utilizados diariamente.

Ante este escenario, las familias solicitaron suspender las clases presenciales hasta contar con garantías suficientes sobre la seguridad del establecimiento. El reclamo busca evitar que el deterioro edilicio se convierta en un riesgo para estudiantes y trabajadores.

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Una escuela con historia que necesita respuestas

La Escuela N.º 20 “Maestro Ricardo J. Berwyn” forma parte de la historia educativa de Rawson. En abril de 2023 celebró sus 60 años, según informó el Ministerio de Educación del Chubut. Por sus aulas pasaron generaciones de estudiantes y ocupa un lugar importante en la vida de numerosas familias.

Sin embargo, su trayectoria no puede ser motivo para naturalizar el deterioro. El paso del tiempo exige mantenimiento, planificación e inversiones que permitan conservar el edificio en condiciones adecuadas.

Los reclamos tampoco son nuevos. En 2018 ya se habían advertido posibles riesgos en algunos sectores, con aulas y un baño clausurados. Estos antecedentes muestran la necesidad de una solución integral y no de intervenciones aisladas.

Las reparaciones comenzaron, pero la preocupación continúa

El reclamo tomó mayor dimensión durante octubre, luego de las lluvias que agravaron las filtraciones. Según informó Radio Chubut el 23 de octubre, el Gobierno provincial inició trabajos de impermeabilización del techo.

El ministro de Educación, José Luis Punta, y el secretario de Infraestructura, Hernán Tórtola, recorrieron la escuela. Las tareas incluyen el reemplazo de membranas deterioradas, la corrección de pendientes y posteriores reparaciones de mampostería y pintura.

Desde el Gobierno también indicaron que se realizaron inspecciones eléctricas y que los sectores comprometidos fueron aislados. Las autoridades sostuvieron que las clases continuarían con normalidad, con adecuaciones en los espacios mientras avanzaran las obras.

El secretario general de SITRAED, Jorge Barrionuevo, reclamó un plan de contingencia para proteger a estudiantes y trabajadores, y señaló que la institución venía solicitando intervenciones desde 2025.

Mientras avanzan los trabajos, las familias necesitan saber qué sectores son seguros, cuáles permanecerán restringidos y qué medidas se tomarán para evitar riesgos.

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El derecho a aprender también requiere espacios seguros

Garantizar la educación implica mucho más que mantener abiertas las puertas de una escuela. También requiere aulas, sanitarios, instalaciones eléctricas, techos y espacios comunes en condiciones adecuadas.

Los chicos pasan allí una parte importante de su día: aprenden, juegan y construyen vínculos. Por eso, el estado del edificio forma parte de las condiciones necesarias para una experiencia educativa segura.

Las familias no deberían tener que evaluar por sus propios medios si un aula es segura o si conviene enviar a sus hijos a clases. Esa responsabilidad requiere información clara, evaluaciones técnicas y decisiones oportunas de las autoridades.

El derecho a la educación y el derecho a la seguridad deben garantizarse de manera conjunta. Ante denuncias por desprendimientos, filtraciones o riesgos edilicios, las medidas deben estar respaldadas por evaluaciones profesionales y comunicarse con transparencia.

Una solución que no puede ser solamente temporal

La impermeabilización y las reparaciones anunciadas son un primer paso, pero la comunidad necesita conocer el alcance de las obras, los plazos y las condiciones para utilizar cada sector del establecimiento.

La respuesta no debería limitarse a reparar los daños visibles después de las lluvias. También es necesario evaluar el estado general del edificio, resolver los problemas de fondo y establecer un plan de mantenimiento.

La Escuela 20 tiene una historia que merece ser cuidada y una comunidad educativa que necesita respuestas concretas. Detrás de cada aula hay chicos que van a aprender, docentes que trabajan y familias que confían en que la escuela es un lugar seguro.

La seguridad de los chicos no puede quedar para después. Garantizar espacios educativos dignos y seguros debe ser una responsabilidad permanente, no una respuesta que llegue recién cuando el reclamo se vuelve público.