El Ministerio Público Fiscal dio a conocer los resultados de un informe pericial que esclarece el origen del incendio forestal que arrasó 266 hectáreas de bosque nativo en el paraje El Pedregoso, Epuyén. La conclusión es categórica: el fuego fue iniciado de manera deliberada mediante el uso de un acelerante.

En un primer momento se barajó la hipótesis de un fenómeno natural, como la caída de rayos. Sin embargo, el trabajo de los especialistas permitió reconstruir el avance de las llamas y descartar cualquier causa accidental.
Factores que favorecieron la propagación
El siniestro se expandió con rapidez debido a tres condiciones clave:
- Clima extremo: fuertes vientos, temperaturas entre 20°C y 24°C y humedad muy baja (17% a 20%).
- Bosque vulnerable: tras un invierno con pocas lluvias, abundaba material seco como ramas y pastizales.
- Terreno desfavorable: el foco se inició en la ladera del Cerro Pirque, lo que facilitó que el fuego ascendiera velozmente y se dividiera en dos frentes, uno hacia la cumbre y otro hacia el pueblo.
El hallazgo del “punto cero”
Los peritos localizaron el origen del incendio en la base de un árbol nativo conocido como pitra, de cinco troncos, que presentaba daños más profundos que el resto de la vegetación. Allí se detectaron gases inflamables mediante equipos electrónicos y un perro entrenado de la Policía Federal marcó el lugar, confirmando la presencia de un líquido acelerante como nafta o queroseno.
Un acto planificado
El informe final concluye que el incendio fue provocado intencionalmente, con la elección consciente de un día de condiciones meteorológicas adversas y un sitio estratégico para maximizar el daño. La causa directa fue el encendido de un líquido inflamable derramado en la base del árbol mediante una llama abierta.
Desde la Fiscalía se reiteró el pedido de colaboración a la comunidad: cualquier persona que disponga de información relevante puede acercarla a las oficinas del Ministerio Público Fiscal o a la comisaría más cercana.
