Día Mundial de la Salud Mental: cuidarnos también es aprender a poner límites

 Hablar de salud mental es cada vez más necesario, pero todavía cuesta expresar lo que sentimos y pedir ayuda. Los hábitos cotidianos, el entorno y los vínculos que construimos también forman parte del bienestar emocional.

Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestro bienestar emocional y derribar los prejuicios que todavía existen alrededor de este tema.

En los últimos años, la salud mental ganó mayor visibilidad, aunque para muchas personas sigue siendo difícil hablar de lo que les pasa por miedo a ser juzgadas, por vergüenza o porque aprendieron a minimizar sus propias emociones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la salud mental es parte fundamental del bienestar general y que está influida por factores personales, familiares, sociales y comunitarios. Por eso, su cuidado no se limita a los tratamientos profesionales: también atraviesa nuestra vida cotidiana.

Cuidarnos también es revisar nuestro entorno

Descansar, realizar actividad física, dedicar tiempo a las cosas que disfrutamos y mantener vínculos que nos hagan bien son algunas de las prácticas que contribuyen al bienestar. Pero también es importante aprender a reconocer aquello que nos genera malestar y animarnos a establecer límites.

Las amistades, las relaciones familiares y las parejas pueden ser fuentes de compañía y contención, pero también pueden convertirse en espacios de desgaste cuando faltan el respeto, la empatía o la posibilidad de expresar lo que sentimos.

A veces, por cariño, costumbre o miedo a perder a alguien, terminamos tolerando situaciones que nos lastiman. Sin embargo, comprender a otra persona no significa que debamos aceptar conductas que perjudican nuestro bienestar.

Poner límites no implica dejar de querer ni abandonar un vínculo ante la primera dificultad. Significa reconocer nuestras necesidades, expresar lo que nos incomoda y entender que una relación saludable requiere respeto de ambas partes. Cuando el malestar persiste y no existen condiciones para cambiar esa dinámica, tomar distancia también puede ser una forma de cuidarnos.

Que alguien sea de determinada manera no significa que tengamos que soportar todo lo que hace. Nuestro bienestar también depende de aprender a distinguir qué relaciones nos acompañan y cuáles nos generan un sufrimiento constante.

Pedir ayuda también es cuidarse

Hablar de salud mental tampoco significa pensar únicamente en enfermedades, psicoterapia o medicamentos. Sentir tristeza, atravesar una separación o tener días difíciles forma parte de la vida y no implica necesariamente un trastorno.

Sin embargo, cuando el malestar persiste, afecta nuestra vida cotidiana o sentimos que no podemos afrontarlo solos, buscar ayuda profesional es fundamental. Los tratamientos se adaptan a cada persona y pueden incluir psicoterapia, medicación cuando está indicada u otras estrategias de atención.

En Argentina, la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 reconoce el derecho a recibir una atención integral, humanizada y respetuosa de la dignidad y la autonomía de las personas.

También podemos acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles escuchando sin juzgar, evitando minimizar sus emociones y ofreciendo ayuda sin imponer soluciones. A veces, estar presentes es más importante que encontrar las palabras perfectas.

Una pregunta que vale la pena hacerse

En este Día Mundial de la Salud Mental, podemos empezar por algo sencillo: preguntarnos cómo estamos, qué situaciones nos quitan tranquilidad y cuánto espacio les damos a nuestras propias necesidades.

Cuidarnos no significa vivir sin conflictos ni alejarnos de todo aquello que nos incomoda. Significa reconocer cuándo necesitamos descansar, cambiar un hábito, pedir ayuda o dejar atrás una relación que nos hace mal.

Porque la salud mental también se construye en las pequeñas decisiones, en los límites que aprendemos a poner y en los entornos que elegimos habitar.

Cuidar de los demás es importante, pero aprender a cuidarnos a nosotros mismos también lo es.