Del barrio INTA al Teatro Colón: la Orquesta del INTA llevó la música de Trelew hasta Buenos Aires

Con 25 años de historia, más de 60 niños y jóvenes en escena y una trayectoria marcada por la formación y la inclusión, la Orquesta Infanto Juvenil del barrio INTA vivió este viernes una jornada que quedará entre las más importantes de su historia. La agrupación trelewense se presentó en el Salón Dorado del Teatro Colón y, horas después, llevó su música hasta el Obelisco porteño.

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Hay escenarios que representan mucho más que un lugar donde tocar. Para los integrantes de la Orquesta Infanto Juvenil del barrio INTA, llegar al Teatro Colón significó poner en escena 25 años de trabajo, ensayos, aprendizajes y generaciones de chicos que encontraron en un instrumento una nueva forma de expresarse y también una oportunidad.

Este viernes, más de 60 niños y jóvenes de Trelew fueron protagonistas de un concierto en el Salón Dorado del Teatro Colón, uno de los espacios culturales más emblemáticos del país. La presentación formó parte de las actividades previstas para celebrar los 25 años de la agrupación y de la agenda de promoción de la Temporada Turística de Primavera de Chubut.

La actuación fue el resultado de meses de preparación. Bajo la dirección de Mariana Navarro y Carlos Mora, los jóvenes músicos interpretaron un repertorio que combinó folclore argentino, música popular e identidad chubutense. El concierto comenzó con “Chubut te espera”, el himno oficial de la provincia, y también incluyó obras como “Malambo”, “Desde el puente carretero”, “Zamba de mi esperanza”, “Juana Azurduy”, “Zamba para olvidarte”, “La Navidad de Luis” y “La cultura es la sonrisa”.

Una historia que comenzó en el barrio

La llegada al Colón puede verse como un enorme salto, pero la historia de esta orquesta comenzó mucho más cerca: en agosto de 2001, en la Escuela N.º 207 del barrio INTA. El proyecto nació con la intención de acercar la formación musical a niños y jóvenes. Con el paso de los años fue creciendo en cantidad de integrantes, docentes, instrumentos y propuestas, hasta convertirse en un espacio de referencia para la formación artística en Trelew.

En los primeros tiempos hubo puertas que no se abrieron. Finalmente, la Escuela 207 recibió la propuesta y encontró en ella una posibilidad concreta para su comunidad. La directora Mariana Navarro, que se incorporó durante los primeros años del proyecto, recordó que aquella experiencia significó “romper prejuicios”: acercar algo que podía parecer lejano y permitir que los chicos conocieran la música, probaran un instrumento y descubrieran hasta dónde podían llegar.

Durante 25 años, generaciones de niños y adolescentes pasaron por sus filas y encontraron allí un espacio de aprendizaje, disciplina, compañerismo y pertenencia. Algunos continuaron sus estudios musicales, formaron sus propios proyectos y otros llegaron a desempeñarse como docentes o directores de nuevas agrupaciones en Trelew y la región.

La propuesta, además, es gratuita y permite que los integrantes puedan llevar los instrumentos a sus casas para continuar practicando. De esa manera, la formación no termina cuando finaliza el ensayo: la música también entra en los hogares y se convierte en parte de la vida cotidiana de las familias.

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Del INTA al Colón y del Colón al Obelisco

Después de la presentación en el Teatro Colón, la jornada tuvo una segunda escala en pleno centro de Buenos Aires.

La Orquesta del barrio INTA fue protagonista del lanzamiento de la Temporada de Primavera Chubut 2026 frente al Obelisco, donde acompañó con música una propuesta audiovisual destinada a mostrar los paisajes y atractivos turísticos de la provincia. El evento incluyó proyecciones sobre el emblemático monumento porteño, con imágenes de Chubut, sus paisajes, pingüinos y tulipanes.

Así, en un mismo día, una agrupación nacida hace 25 años en una escuela del barrio INTA ocupó dos lugares emblemáticos de Buenos Aires.

Pero quizás la imagen más importante no sea solamente la de los músicos sobre el escenario del Colón o frente al Obelisco. Es la de todos esos chicos que, a lo largo de un cuarto de siglo, encontraron en una orquesta una posibilidad para aprender, compartir, proyectarse y descubrir que también podían construir un camino a través de la música.

Lo que comenzó en 2001 como una propuesta para acercar instrumentos y formación artística a niños y jóvenes hoy tiene una dimensión que excede ampliamente lo musical. La Orquesta del INTA creció junto a sus integrantes y también dejó algo en cada generación que pasó por ella: la posibilidad de encontrar una vocación, asumir responsabilidades, formar vínculos y mirar un poco más allá del lugar donde comenzaron.

Y este viernes, esa historia que nació en el barrio llegó hasta el corazón de Buenos Aires.