Bosco Feria: una propuesta que crece y vuelve a reunir a emprendedores, familias y comunidad

Este sábado 12 y domingo 13 de septiembre, la Casa Salesiana Don Bosco de Rawson volverá a abrir sus puertas para una nueva edición de la Bosco Feria. Con alrededor de 80 emprendedores, propuestas artísticas, juegos para niños y un sorteo, la iniciativa busca seguir consolidándose como un espacio de encuentro y, al mismo tiempo, sostener distintos proyectos juveniles y misioneros.

Bosco Feria: una propuesta que crece y vuelve a reunir a emprendedores, familias y comunidad

Una vez por mes, el gimnasio del Colegio Don Bosco de Rawson cambia su ritmo habitual y se convierte en un punto de encuentro para emprendedores, familias, jóvenes y vecinos. Es la Bosco Feria, una propuesta que comenzó en marzo con apenas 30 emprendedores y que, edición tras edición, fue creciendo hasta reunir actualmente a unos 80.

Gisella Sepúlveda, una de las responsables de la organización, define a la feria como mucho más que un espacio comercial: “Es un espacio de comunidad, de alegría compartida y de compromiso”.

Detrás de cada puesto hay, además, un objetivo solidario. Todo lo recaudado se destina a sostener las actividades no formales de la Casa Salesiana, entre ellas el Movimiento Juvenil Salesiano, el grupo misionero y otros espacios en los que los jóvenes encuentran un lugar para crecer, compartir y participar.

Uno de los proyectos que se beneficia de este acompañamiento es precisamente el grupo misionero, que tres veces al año viaja hasta Gan Gan, en plena meseta chubutense, para acompañar a distintas comunidades y llevar adelante experiencias vinculadas con la solidaridad y el encuentro.

Pero hay algo que Gisela destaca especialmente: la Bosco Feria no es una iniciativa organizada desde afuera. Son los propios jóvenes y animadores que participan de estos espacios quienes ponen tiempo, trabajo y esfuerzo para hacerla posible, acompañados por adultos de la comunidad.

Una feria que fue creciendo

Desde aquella primera edición de marzo, cuando participaron unos 30 emprendedores, la convocatoria fue aumentando hasta llegar a alrededor de 80 puestos por feria.

Ese crecimiento también llevó a la organización a buscar nuevas formas de atraer público y generar una propuesta cada vez más dinámica. Según explicó Gisela, uno de los desafíos actuales es lograr una mayor circulación de visitantes, especialmente teniendo en cuenta que en la edición anterior hubo emprendedores que quedaron afuera de la convocatoria. Por eso, en septiembre decidieron dar un paso más y realizar una fecha doble, durante el sábado y el domingo. La propuesta combinará emprendimientos de distintos rubros, con artesanías, gastronomía, moda y otras producciones, además de espectáculos y actividades para toda la familia.

Dos jornadas con distintas propuestas

El sábado estará dedicado especialmente al arte y los espectáculos en vivo. Ya está confirmada la participación de la Escuela de Danzas Folclóricas Alunai, mientras que también habrá una presentación musical a cargo de un alumno del colegio junto a su padre.

El domingo, en tanto, los protagonistas serán los más chicos, con juegos infantiles, kermesse y actividades gratuitas para quienes recorran la feria. También acompañará la jornada el Ballet Suyay Kalén. A las propuestas artísticas se suma, además, un incentivo para quienes realicen sus compras. Por cada compra superior a $5.000 en cualquiera de los emprendimientos participantes, se entregará un cupón para ser parte de un sorteo.

La propuesta también contempla premios entre los propios emprendedores: se sortearán mesas gratuitas para la próxima edición y distintos obsequios aportados por los mismos participantes.

Comprar, encontrarse y ser parte

La Bosco Feria se realizará el sábado 12 y domingo 13 de septiembre, de 15 a 19 horas, en el gimnasio del Colegio Don Bosco de Rawson. Para quienes se acerquen, la propuesta será recorrer los distintos puestos, conocer producciones locales, disfrutar de las actividades y espectáculos y, al mismo tiempo, colaborar con los proyectos que llevan adelante los jóvenes de la Casa Salesiana.

Porque detrás de cada mesa, cada emprendimiento y cada actividad hay una comunidad que trabaja para sostener otros espacios. Y, como resume Gisella “cuando una comunidad se mueve unida, las cosas lindas pasan y se multiplican”.