El tradicional desfile cívico-militar por los 161 años de la ciudad volvió a reunir a vecinos e instituciones frente al Palacio Municipal. Hubo una amplia participación de escuelas, clubes, talleres, agrupaciones culturales, organizaciones y fuerzas de seguridad, pero también un momento inesperado que se robó todas las miradas: una propuesta de matrimonio entre dos adultos mayores de las Casas Tuteladas.

Rawson volvió a celebrar su aniversario en la calle y, esta vez, la postal dejó una sensación diferente. En el marco de los 161 años de la ciudad, el tradicional desfile cívico-militar volvió a convocar a vecinos e instituciones que durante la mañana se hicieron presentes para acompañar una de las jornadas más representativas del calendario capitalino.
El desfile comenzó sobre la calle Mariano Moreno y tuvo como escenario central el frente del Palacio Municipal. La convocatoria había generado, en los días previos, algunas dudas entre los vecinos, especialmente por los antecedentes de años en los que las condiciones climáticas obligaron a suspender o modificar actividades. Sin embargo, finalmente el aniversario encontró a Rawson reunido y con una participación que volvió a darle al desfile ese carácter de fiesta comunitaria.
Y hubo algo que se hizo evidente desde temprano: las instituciones volvieron a ocupar la calle.
No solamente las escuelas, que históricamente tienen un papel central en este tipo de celebraciones. También estuvieron presentes clubes, escuelas deportivas, talleres municipales, agrupaciones culturales y de danza, organizaciones sociales, entidades vinculadas a adultos mayores, instituciones barriales, servicios de la comunidad y las distintas fuerzas de seguridad.
La diversidad de quienes desfilaron permitió ver, en pocos metros, una parte de todo aquello que sucede cotidianamente en Rawson. Personas que durante el año se encuentran en gimnasios, salones, talleres, clubes, espacios culturales o instituciones volvieron a encontrarse esta vez para representar a sus lugares y compartirlos con toda la comunidad.

También acompañaron las autoridades y representantes institucionales desde el palco oficial, mientras que la conducción del evento fue aportando ritmo y emoción a cada uno de los momentos del desfile. La locución tuvo un papel particular en una jornada que, más allá de su carácter protocolar, necesitaba también transmitir entusiasmo y acompañar a quienes estaban allí para celebrar.
Las fuerzas de seguridad y los organismos de servicio tuvieron además su espacio, completando una representación que buscó mostrar a Rawson desde diferentes sectores.
Pero entre tantas instituciones, banderas, uniformes, aplausos y música, hubo una escena que nadie esperaba.
En pleno desfile, Miguel, residente de las Casas Tuteladas de Rawson, le pidió matrimonio a Nicanora, también integrante de ese espacio de adultos mayores.

El momento sorprendió a todos y rápidamente convirtió una parte del tradicional desfile en una escena íntima y profundamente emotiva. En medio de una celebración que habitualmente está marcada por los discursos, los homenajes y las instituciones, apareció algo tan sencillo como inesperado: una propuesta de amor.
El propio intendente Damián Biss acompañó la escena y fue quien hizo entrega de las alianzas, sumándose así a uno de los momentos más particulares que dejó este aniversario.
Porque si algo caracteriza a un desfile como el de Rawson es justamente la posibilidad de que, durante unas horas, la ciudad se encuentre consigo misma. Y esta vez, además de mostrar sus instituciones, sus clubes, sus escuelas y sus organizaciones, mostró también una historia de amor.
Una ciudad que volvió a celebrar junta
El desfile de este 15 de septiembre dejó así una imagen que va más allá de lo protocolar. Después de algunos años en los que las condiciones climáticas o distintas circunstancias habían impedido que la celebración se desarrollara con normalidad, esta vez la ciudad pudo volver a ocupar la calle y acompañar a quienes forman parte de su vida cotidiana.
La participación fue amplia y diversa. Y aunque cada institución tuvo su propio motivo para desfilar, todas terminaron formando parte de una misma postal: la de una comunidad que decidió volver a encontrarse para celebrar sus 161 años.
Entre aplausos, música, uniformes, banderas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, Rawson volvió a mostrarse en movimiento.
Y, casi como una sorpresa dentro de la propia celebración, también recordó que una ciudad no se construye solamente con obras, instituciones o actos oficiales. También se construye con las historias de las personas que la habitan.