El rawsense fue reconocido por el Concejo Deliberante en el marco del 161° aniversario de Rawson. Deportista desde siempre, hace 18 años un accidente cambió su vida, pero no logró alejarlo de aquello que siempre lo acompañó: el deporte. Hoy, a los 36 años, encontró en el pádel adaptado una nueva pasión y continúa representando a su ciudad.

Gonzalo Germillac nació y creció en Rawson. Tiene 36 años y, durante la celebración por un nuevo aniversario de la ciudad, fue uno de los vecinos reconocidos por el Concejo Deliberante por su trayectoria y su aporte a la comunidad.
Detrás de ese reconocimiento hay una historia que comenzó mucho antes y que está atravesada por una palabra que Gonzalo repite con naturalidad: deporte.
A los 18 años, cuando viajaba hacia una competencia deportiva, sufrió un accidente que le provocó una lesión en la columna y lo dejó en silla de ruedas. Tenía apenas la mitad de la edad que tiene hoy y comenzaba entonces un proceso que le exigiría aprender nuevamente muchas de las cosas cotidianas.
Pero el deporte ya formaba parte de su vida y, apenas un año después del accidente, volvió a acercarse a la actividad deportiva. Comenzó a entrenar básquet adaptado, una decisión que, según cuenta, fue fundamental para atravesar aquella etapa.
“Empecé al año ya a hacer deporte y eso me ayudó un montón”, explica. También recuerda que al principio observaba y aprendía de quienes ya transitaban ese camino. “Primero copiaba y después iba aprendiendo, porque todas las situaciones son diferentes. Uno va aprendiendo a medida de lo que le toca a uno. Lleva tiempo, como todo”.
El básquet lo llevó mucho más lejos de lo que imaginaba. Durante varios años compitió en silla de ruedas y llegó incluso a integrar una preselección argentina. Sin embargo, las dificultades para contar con un equipo y un lugar donde entrenar terminaron condicionando la continuidad de ese proyecto.
Aun así, Gonzalo nunca dejó de considerarse deportista. Actualmente lleva alrededor de un año practicando pádel adaptado y encontró allí una nueva motivación. Ya consiguió importantes resultados en la disciplina y continúa entrenando junto a su profesor, Nicolás Mazzeo. El calendario también le plantea nuevos desafíos: próximamente viajará para disputar torneos en Neuquén y Río Negro.
Para Gonzalo, practicar deporte no es solamente competir. Es también encontrarse con otras personas, compartir experiencias y aprender de quienes atraviesan situaciones similares.
Esa mirada también se relaciona con el proceso de independencia que construyó a lo largo de estos 18 años. Aprendió a desenvolverse por sus propios medios y reconoce especialmente el acompañamiento que recibió durante una etapa importante de su adaptación. También habla de las dificultades que muchas veces aparecen al momento de acceder a determinados tratamientos y apoyos de salud.
A pesar de esas dificultades, cuando su estado de salud se lo permite, vuelve a entrenar. Le gustan prácticamente todos los deportes y hoy el pádel ocupa buena parte de su entusiasmo.
“El deporte es vida”, dice Gonzalo. La frase resume buena parte de su recorrido. Porque el deporte estuvo presente antes del accidente, volvió a aparecer cuando tuvo que reconstruir su vida y hoy continúa siendo una parte central de su día a día.
A 18 años de aquel momento que cambió su historia, Gonzalo no se define únicamente por aquello que le ocurrió. Es deportista, competidor, vecino de Rawson y alguien que continúa buscando nuevos desafíos.
Por eso, el reconocimiento recibido en el aniversario de la ciudad adquiere un significado especial. No solamente distingue una trayectoria deportiva: también pone en valor a un rawsense que, durante casi dos décadas, aprendió a adaptarse, a buscar nuevas oportunidades y a seguir adelante sin abandonar aquello que siempre lo hizo sentirse parte de una cancha.
Y mientras prepara sus próximas competencias, Gonzalo sigue mirando hacia adelante. Con una silla de ruedas, una paleta y una convicción que parece acompañarlo desde hace años: el deporte es vida.